Como parte de nuestra labor social en la asignatura de Cultura Religiosa, tuvimos la oportunidad de visitar un colegio en María Eugenia, donde llevamos a cabo una jornada de actividades recreativas y de integración con los estudiantes de la institución. Desde el primer momento en que llegamos, fuimos recibidos con sonrisas y entusiasmo por parte de los niños y jóvenes, lo que nos motivó aún más a compartir con ellos un espacio de alegría, aprendizaje y solidaridad.
Durante la jornada, organizamos diversas actividades deportivas y artísticas que permitieron a los estudiantes expresar su creatividad y fortalecer su espíritu de equipo. Algunos participaron en juegos de saltos de cuerda, mientras que otros prefirieron las dinámicas de baile y pintura. Fue gratificante ver cómo cada niño encontraba un espacio donde sentirse feliz y valorado, fomentando así un ambiente de compañerismo y sana convivencia.
Además de las actividades recreativas, preparamos un refrigerio para compartir con los estudiantes. Con mucha dedicación, distribuimos los alimentos, asegurándonos de que todos pudieran disfrutar de un momento de descanso y nutrición. Este gesto, aunque sencillo, nos permitió reflexionar sobre la importancia de la generosidad y el servicio a los demás, valores fundamentales en nuestra formación tanto académica como humana.
Al finalizar la jornada, nos despedimos con la satisfacción de haber dejado una huella positiva en la comunidad escolar del colegio María Eugenia. Más allá de las actividades realizadas, esta experiencia nos enseñó que la verdadera labor social no solo radica en lo que damos, sino también en lo que aprendemos de quienes reciben nuestra ayuda. Sin duda, este tipo de iniciativas nos recuerdan el poder de la solidaridad y el impacto que pequeñas acciones pueden tener en la vida de los demás.

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